Prisión

Una prisión (o cárcel) es un establecimiento autorizado por el gobierno para recluir a personas condenadas, formando parte de un sistema penitenciario más amplio que actualmente alberga a unos 10,35 millones de personas en todo el mundo, de las cuales más de 2,2 millones residen en Estados Unidos. Históricamente, las prisiones evolucionaron desde simples calabozos donde se esperaba un castigo corporal público (como la guillotina o la amputación) hasta convertirse en espacios ocultos en las afueras de las ciudades, con el objetivo de deshumanizar al reo y ocultar la tortura. Entre los siglos XVI y XVIII, la escasez de mano de obra impulsó la creación de las casas de trabajo para intentar reinsertar a los presos en la sociedad, aunque la llegada de la Revolución Industrial revirtió esta tendencia al considerarlos una amenaza para los trabajadores libres. Desde finales del siglo XVIII y especialmente durante el siglo XIX, el castigo dejó de centrarse en la espectacularización del dolor físico para enfocarse en la pérdida de un derecho, principalmente la supresión de la libertad de movimiento. La creación de la institución carcelaria moderna está ligada a la fundación del Estado Moderno como recurso para gobernar el malestar social, siendo el poder judicial la autoridad principal que ordena el encarcelamiento, aunque la policía, el ejército o los servicios de salud también pueden dictaminar formas de detención según cada país.