Tormenta eléctrica

Una tormenta eléctrica es un fenómeno meteorológico caracterizado por rayos y truenos, que se origina en nubes de gran desarrollo vertical llamadas cumulonimbos, y suele ir acompañada de vientos fuertes, lluvia copiosa, nieve o granizo. Su formación depende del ascenso de aire cálido y húmedo en una atmósfera inestable, donde la condensación libera calor latente que "alimenta" la tormenta, pudiendo ser desencadenada por el calentamiento solar, el efecto orográfico de las montañas o los frentes fríos. Las tormentas más severas pueden rotar formando superceldas, con corrientes ascendentes que alcanzan hasta 160 km/h, y se estima que en todo momento hay unas 2,000 tormentas activas en la superficie terrestre. Los rayos se producen cuando partículas de hielo o nieve caen desde gran altura, liberando energía debido a la diferencia de carga eléctrica entre las partículas. En su ciclo de vida, una tormenta ordinaria atraviesa tres fases (desarrollo, madurez y disipación), cada una de 15 a 30 minutos; en la fase inicial, la humedad se eleva, se condensa en gotas y crea una zona de baja presión que intensifica la corriente ascendente.