Montañismo

El montañismo nace a finales del siglo XVIII como un reto a la naturaleza, buscando alcanzar cimas, y se define no solo como un deporte, sino como un estilo de vida con una ética propia (by fair means) y una rica tradición exploratoria. Esta disciplina abarca múltiples especialidades, desde el senderismo y el excursionismo hasta la escalada deportiva, el barranquismo, el esquí de montaña y la bicicleta de montaña, entre otras. Su historia se remonta a la prehistoria, con restos como los de Ötzi (IV milenio a.C.), y cuenta con ascensos documentados como el de Petrarca al Mont Ventoux en 1336 o el de Antoine de Ville al monte Aiguille en 1492. En los Andes, los incas realizaron ascensos notables, como el del volcán Llullaillaco (6,739 m), y en 1975, los argentinos Ezequiel Lastra y Facundo Mahr lograron un récord sudamericano al hacer cima en esta montaña. Finalmente, la Ilustración y la época romántica marcaron un cambio de actitud fundamental, transformando la visión de las montañas de lugares sobrenaturales a destinos de exploración y deporte, dando paso a la Edad de Oro del alpinismo.