Cañón Parrott

El cañón Parrott destaca por ser el primer cañón con ánima rayada fabricado en Estados Unidos, sirviendo como modelo reglamentario del ejército y la armada de ese país desde la década de 1860 hasta la de 1880, y tuvo un rol destacado en la Guerra de Secesión. Su creador, el capitán Robert P. Parrott, lo fabricó en la fundición de West Point, en Cold Spring (Nueva York), y aunque falleció en 1877, su patente permitió que la producción continuara durante varios años.

El diseño era innovador: un cilindro de hierro fundido reforzado con una bocina de hierro forjado, cuya ánima rayada permitía disparar balas esféricas con salero de papel maché, además de proyectiles cilindro-ojivales y granadas, superando así a otros cañones rayados de la época. Tras la contienda, el Parrott se exportó internacionalmente, y Chile fue el primer país comprador, adquiriendo 42 piezas de diversos calibres, cinco de las cuales fueron entregadas personalmente por el propio inventor. Una curiosidad de su nomenclatura era que se denominaba por el peso del proyectil, pero variaba entre ramas militares: por ejemplo, el cañón de 10 pulgadas era llamado de a 300 libras por el ejército y de a 200 libras por la marina, ya que esta usaba proyectiles más ligeros y veloces. Además, Parrott adoptó sin pagar patente el sistema de zunchado de Blakely, y su legado se extendió a conflictos como la Guerra del Pacífico, siendo documentado en bibliografía especializada de la época.