Humo

El humo es una suspensión de partículas gaseosas y sólidas en el aire, resultado de la combustión incompleta de materiales como la madera o los combustibles fósiles. Su inhalación es la principal causa de muerte en incendios, ya que contiene monóxido de carbono y partículas que obstruyen los alvéolos pulmonares, provocando asfixia e intoxicación. En el caso del tabaco, al quemar un cigarrillo se generan más de 4.000 compuestos químicos, de los cuales la corriente secundaria (el humo que no inhala el fumador) representa aproximadamente el 70% del total. Este humo se compone de una fase gaseosa (con monóxido de carbono, amoníaco y nitrosaminas) y una fase de partículas que incluye sustancias altamente peligrosas. Entre sus componentes se encuentran carcinógenos como el arsénico, el benceno, el cadmio y el plomo, además de elementos radiactivos como el polonio-210 y el plomo-210. Por ello, se recomienda evitar el uso de estufas defectuosas en interiores y, sobre todo, no fumar, dado el grave riesgo de cáncer a largo plazo.