Abadía de Altmünster

La abadía de Altmünster fue un monasterio benedictino fundado en 1083 por el conde Conrado I en la meseta homónima de la ciudad de Luxemburgo, con monjes procedentes de las abadías de Verdún. Dedicada a Nuestra Señora en 1123 por el conde Guillermo, quedó bajo el control directo del Papa, y su escuela obtuvo el monopolio educativo de la región, enseñando francés y alemán. Durante siglos sirvió como panteón de los condes de Luxemburgo, y Carlos IV revivió esa tradición al mandar construir una tumba monumental para su padre, Juan de Bohemia. En 1543, el rey francés Francisco I, durante la guerra italiana, ordenó su destrucción para impedir que las tropas de Carlos V la utilizaran como fortaleza. Antes de la ruina, el abad Johannes Harder trasladó los objetos de valor a Tréveris y los restos de Juan de Bohemia fueron llevados a una iglesia franciscana. Los benedictinos se refugiaron en un hospicio y, en 1606, inauguraron la nueva abadía de Neumünster, por lo que el monasterio original pasó a ser conocido como Altmünster.