Detective (investigador)

El término detective proviene del latín detegere (quitar la cubierta) y designa a un investigador que descubre hechos y personas involucradas, ya sea como profesional privado o como oficial de policía de paisano, una figura característica del mundo anglosajón. En la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX, la ausencia de una policía estatal llevó a la creación de guardias nocturnos llamados "charlies" y, más tarde, a cuerpos establecidos por las leyes de Jorge II (1737) y Jorge III (1777), aunque estos detectives solían ser corruptos y a menudo se confabulaban con los delincuentes. En la ficción, el detective es un arquetipo literario y cinematográfico, con figuras legendarias como Sherlock Holmes (de Arthur Conan Doyle) y Hércules Poirot (de Agatha Christie) resolviendo crímenes. En España, a diferencia de los países anglosajones, el detective no forma parte de las fuerzas de seguridad del Estado, sino que es un profesional de la investigación privada, regulado por la Ley de Seguridad Privada. Dicha ley exige formación universitaria y la obtención de la Tarjeta de Identidad Profesional (TIP), contando actualmente el país con unas 4.000 licencias activas para ejercer esta profesión.