Cristianismo primitivo

El cristianismo primitivo abarca los tres primeros siglos de la historia cristiana, desde la crucifixión de Jesús de Nazaret (c. año 30 d.C.) hasta el reinado del emperador Constantino (306-337). Durante el llamado período apostólico (hasta el año 100), la primera comunidad de seguidores, conocida como judeocristianos, se formó en Jerusalén y continuó cumpliendo la Ley judía, reconociendo a Jesús como el Mesías y esperando su inminente segunda venida (la parusía). Surgieron tensiones entre los "hebreos" y los "helenistas" (judíos de habla griega), y el líder helenista Esteban fue lapidado, convirtiéndose en el primer mártir cristiano. El período concluye con el Concilio de Nicea en 325, convocado por Constantino para unificar la doctrina y resolver disputas internas, marcando el fin de la era prenicena y el inicio de la protección estatal al cristianismo.