Climatización

La climatización se define en la normativa española como el proceso de dotar a un espacio cerrado de condiciones de temperatura, humedad, calidad del aire y presión necesarias para el bienestar de las personas, evitando deliberadamente el término "aire acondicionado" porque tiende a asociarse erróneamente solo con la refrigeración. Esta disciplina integra tres pilares fundamentales: la ventilación, la calefacción (climatización de invierno) y la refrigeración (climatización de verano), lo que en inglés se conoce con las siglas HVAC (Heating, Ventilating and Air Conditioning). El confort térmico depende de factores ambientales, como la temperatura, velocidad y humedad relativa del aire, así como de la temperatura radiante de las superficies del local, y de factores humanos, como la vestimenta, la actividad realizada y el tiempo de permanencia. En los edificios modernos, los diseñadores deben gestionar cargas térmicas provocadas por la temperatura exterior, la radiación solar (que genera un efecto invernadero a través de los cristales, desfavorable en climas cálidos) y la necesaria introducción de aire exterior. Finalmente, el nivel de ocupación y los cambios en los métodos de trabajo han creado nuevos parámetros que requieren atención especial para ofrecer una sensación de bienestar y mantener una calidad del aire interior adecuada.