Música electrónica

La música electrónica se define por el uso de instrumentos y tecnología electrónica para su producción, abarcando desde dispositivos electromecánicos como el órgano Hammond o la guitarra eléctrica hasta aparatos puramente electrónicos como el sintetizador o el theremín. Originalmente vinculada a la música culta experimental, su popularidad se disparó a partir de finales de la década de 1960 gracias al abaratamiento de la tecnología, dando lugar hoy a géneros masivos como la EDM (Electronic Dance Music). Sus orígenes se remontan a los primeros intentos de grabación sonora, como el fonoautógrafo de 1857 y el fonógrafo de 1878, pero el paso clave fue la invención de la válvula audión de triodo por Lee DeForest en 1906, que permitió la amplificación de señales eléctricas. Entre los primeros instrumentos electrónicos destacan el theremín, creado por Léon Theremin hacia 1919-1920, y las Ondas Martenot, utilizadas en la Sinfonía Turangalila de Olivier Messiaen, mientras que el gigantesco telarmonio de Thaddeus Cahill (1898-1899) nunca llegó a usarse en la práctica por su enorme tamaño. A nivel estético, la base teórica la sentó Ferruccio Busoni en 1907 con su ensayo Esbozo de una Nueva Estética de la Música, que exploró las escalas microtonales y el futuro de las fuentes electrónicas. En definitiva, esta confluencia de experimentos técnicos y visiones artísticas generó una enorme diversidad compositiva que va desde el arte más culto hasta el baile comercial.