Guerra Irán-Irak

La guerra Irán-Irak (1980-1988) fue un conflicto devastador que comenzó en septiembre de 1980 con la invasión iraquí de Irán. El líder iraquí Sadam Huseín atacó para impedir que el ayatolá Jomeiní exportara su revolución islámica a la mayoría chií de Irak y para apoderarse de la provincia iraní de Juzestán, aprovechando el caos posterior a la Revolución de 1979. Aunque la invasión inicial avanzó rápidamente, se estancó en diciembre de 1980, y para junio de 1982 Irán recuperó su territorio, rechazó la mediación de la ONU e invadió Irak, sumiendo a la región en un sangriento estancamiento que duró cinco años. Finalmente, el conflicto terminó en un punto muerto en agosto de 1988 con la aceptación de la Resolución 598 del Consejo de Seguridad, dejando alrededor de 500,000 muertos y pérdidas económicas combinadas superiores a un billón de dólares. Este conflicto se destacó por el uso de armas químicas por parte de Irak contra soldados y civiles iraníes, y no produjo ni reparaciones ni cambios fronterizos, a pesar de las enormes pérdidas humanas y financieras.