Semáforo

El semáforo, un dispositivo clave para regular el tráfico de vehículos y peatones, tuvo su primer prototipo en Londres en 1868, diseñado por el ingeniero John Peake Knight, aunque era manual y funcionaba con lámparas de gas. Este primer modelo explotó apenas un mes después (en enero de 1869), hiriendo gravemente al policía que lo controlaba, y su nombre proviene del griego, aunque históricamente se usó para designar torres de señales ópticas. Su auge moderno está ligado al aumento del tráfico automovilístico tras la introducción del modelo T de Henry Ford (1908-1913), lo que impulsó la innovación principalmente en Estados Unidos, donde ciudades como Los Ángeles tenían la mayor tasa de automóviles per cápita. En 1910, Ernest Sirrine lo volvió automático usando las palabras "stop" y "proceed", y en 1912, el oficial Lester Wire introdujo las luces eléctricas rojas y verdes con un zumbador, permitiendo además que policías y bomberos lo controlaran en emergencias. A pesar de su gran relevancia, la invención de Wire nunca fue patentada por ser empleado del gobierno estadounidense, marcando así la evolución hacia los semáforos modernos.