Joaquín Roca Rey

Joaquín Roca Rey (Lima, 1923 - 2004) fue uno de los escultores peruanos más destacados e innovadores del siglo XX, cuya obra, influenciada por Henry Moore, contribuyó a la renovación de las artes plásticas del país. Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde luego fue docente, también enseñó en la Universidad Católica y la Facultad de Arquitectura de Lima, y trabajó en los talleres de Victorio Macho y Jorge Oteiza. Tras sus primeras exposiciones en Lima y París, obtuvo el Premio Nacional de Escultura en 1952, y en 1963 se trasladó a Roma, donde desarrolló una notable carrera internacional con 38 muestras personales y 150 colectivas, incluyendo las bienales de Venecia, São Paulo y París. Su estilo se apartó del realismo para buscar formas puras y la belleza expresiva del movimiento, lo que se refleja en obras como el conjunto escultórico Al prisionero político desconocido en Panamá (1956), el pórtico de bronce del cementerio de El Ángel en Lima (1957) y el monumento al Inca Garcilaso de la Vega en Roma (1967). Además, es autor de la estatua del Libertador Simón Bolívar en 1970, consolidando un legado que lo posiciona como una figura central de la escultura latinoamericana contemporánea.