Clima oceánico

El clima oceánico, también llamado atlántico o marítimo, es un tipo de clima templado húmedo propio de las regiones costeras, caracterizado por pequeñas o moderadas oscilaciones térmicas diarias y anuales, así como por una humedad relativa elevada y precipitaciones abundantes bien distribuidas a lo largo del año, con inviernos fríos pero no gélidos y veranos frescos. Según la clasificación de Köppen, su forma típica es el clima Cfb, donde el mes más cálido promedia menos de 22 °C y el más frío supera los 0 °C, aunque también existen variantes de transición como el Csb (oceánico-mediterráneo), sin confundirlo con el subtropical húmedo (Cfa). Físicamente, el océano modera las temperaturas gracias a su mayor calor específico e inercia térmica respecto a las rocas, absorbiendo y liberando el calor más lentamente, lo que equilibra el clima de las zonas cercanas al mar. Este fenómeno se da comúnmente entre los 40 y 60 grados de latitud, y ejemplos notables incluyen ciudades como París, Ámsterdam, Puerto Elizabeth y Melbourne, donde las estaciones son marcadas pero sin extremos. La flora típica incluye hayas, robles y abedules (bosque caducifolio húmedo), y aunque algunas especies como eucaliptos o pinos han sido introducidas en regiones como España, este clima es fundamental por su moderación termal y abundantes lluvias, siendo ideal para la vegetación y la habitabilidad humana.