Vuelo espacial

El vuelo espacial se refiere al viaje de naves fuera de la atmósfera terrestre, y sus primeras propuestas teóricas provienen de William Leitch en 1861 y Konstantín Tsiolkovski en 1903. La viabilidad técnica llegó gracias a Robert Goddard, quien en 1919 diseñó cohetes de combustible líquido, inspirando a Hermann Oberth y, posteriormente, a Wernher von Braun, cuyo cohete V2 fue el primero en alcanzar el espacio en junio de 1944. En la Unión Soviética, Serguéi Koroliov aprovechó estos conceptos para crear el misil R-7, que lanzó el Sputnik 1 en 1957 y puso en órbita a Yuri Gagarin el 12 de abril de 1961, marcando el inicio de la era espacial tripulada. Tras la Segunda Guerra Mundial, von Braun trabajó para Estados Unidos, logrando poner en órbita al primer estadounidense, John Glenn, en 1962, y supervisó el desarrollo del cohete Saturno V que llevó a Neil Armstrong y Buzz Aldrin a la Luna en la misión Apolo 11 en julio de 1969. Aunque el proceso es complejo, la fase de lanzamiento sigue siendo hoy en día el único método viable para alcanzar la órbita o más allá, realizándose desde espaciopuertos y cosmódromos. En resumen, el vuelo espacial puede ser tripulado o no, gubernamental o privado, orbital o suborbital, y ha evolucionado desde una teoría a un logro humano extraordinario que impulsa la exploración del universo.