Gran terremoto de Kantō

El Gran terremoto de Kantō sacudió la llanura de Kantō en Japón el 1 de septiembre de 1923 con una magnitud de 8,2, con su epicentro bajo la isla Izu Ōshima, devastando Tokio, Yokohama y las prefecturas vecinas. El desastre causó al menos 105.385 muertes y 37.000 desaparecidos, mientras que 88 incendios avivados por un tifón arrasaron la zona, e incluso la fuerza del sismo movió la estatua del Gran Buda de Kamakura casi 60 centímetros. En medio del caos, se difundieron rumores falsos de que los coreanos estaban cometiendo saqueos y envenenando el agua, lo que desató brutales masacres de coreanos y okinawenses por parte de milicias civiles japonesas. Tras la tragedia, Gotō Shinpei lideró un ambicioso plan de reconstrucción de Tokio con modernas carreteras, parques de refugio y estrictos estándares de construcción. En 1960, el gobierno japonés designó el 1 de septiembre como el Día de la Prevención de Desastres (Bōsai no hi) para conmemorar el evento y preparar a la población ante futuros desastres naturales.